"Voces del Temple"" La Orden del Templo de Salomón Orígenes y repercusión en la Sociedad"

 La Orden del Templo de Salomón



En el siglo XII podemos destacar que un gran número de Caballeros, simpatizantes y enviados de Dios, renunciaban al mundo y se consagraban a Él, comprometiéndose por medio de su fe ante el patriarca de Jerusalén a proteger la ruta de los peregrinos, desfiladeros mas peligrosos y los Santos Lugares. 

La Expansión Islámica

Las tres grandes religiones monoteístas de la Edad Mediacristianismo, judaísmo e islam no eran en modo alguno tres bloques doctrinales homogéneos enfrentados exclusivamente entre si. Pero la agresividad expansionista de la religión musulmana

si puede considerarse el factor desencadenante de unos enfrentamientos entre Oriente y Occidente que habrían de modificar, generalmente de forma traumática, el curso de la Historia. Desde luego, la acción musulmana también afecto al panorama étnico, cultural y religioso en gran parte del orbe conocido.

Entre los anos 632 y 711, el islam, observando estrictamente su concepción coránica de la yihad o guerra santa, se expandió por la fuerza de las armas de tal manera que, incluso sometida la practica totalidad del reino visigodo de Hispania y la provincia narbonense de las Galias, su avance continuo hasta plantarse en el 732 a los cien anos justos de la muerte del profeta Mahoma ante las mismas puertas del corazón de la cristiandad occidental. La derrota sufrida por las huestes islámicas en la batalla de Tours, cerca de Poitiers, a manos de Carlos Martelmayordomo del rey de los francos Thierry IV y antepasado de Carlomagno, sirvió no solo para frenar el arrollador avance sarraceno por Europa, sino también para que la cristiandad reaccionara. De esta forma, y tras cien anos de encarnizada guerra santa, se produce un paulatino retroceso de la frontera occidental islámica. Sin embargo, la cristiandad había pagado un alto precio: se había perdido casi toda la Hispania visigoda, una parte de las Galias, todo el norte de África, Egipto, Siria, Palestina y una parte de Asia Menor.

En Hispania, después de la batalla de Guadalete, o de lA laguna de la Janda, que se cree que tuvo lugar en el 711 y en la que perdió la vida el ultimo rey visigodo, don Rodrigo, permanecieron algunos focos de resistencia en las cordilleras cantábrica y pirenaica. Estos núcleos cristianos impidieron la conquista total de la península Ibérica. En el resto del territorio invadido se formo el reino musulmán de Al Ándalus, si bien algunas ciudades

visigodas mantuvieron cierta autonomía, como, por ejemplo, las plazas de Lorca, Elche, Alicante, etcétera, gobernadas por el conde Teodomiro de Orihuela.

Tanto en Al Ándalus como en el resto de territorios ocupados durante la expansión islámica, se mantuvo una considerable población cristiana y judía que permaneció fiel a su credo. El islam respeto en distinta medida a los no-paganos, esto es, a los que los musulmanes llamaban las gentes del Libro (las gentes de la Biblia). De hecho, la población cristiana de Oriente, nestorianos y monofisitas en su mayoría, acogió con alivio la dominación musulmana, por considerarla menos gravosa que la de los emperadores ortodoxos de Constantinopla. Incluso los propios cristianos ortodoxos de Palestina se resignaron al conquistador musulmán, puesto que las condiciones que este les ofrecía parecían bastante tolerables. De cualquier forma, el islam no siempre fue tan benevolente: en los tiempos iniciales de la expansión islámica, durante el mandato del caudillo de los creyentes,

Omar ibn al Jattab (Omar), padre de Hafsa (una de las mujeres de Mahoma), los cristianos y los judíos fueron expulsados de Arabia, si bien es cierto que previamente se les pagaron indemnizaciones.

Otro ejemplo muy posterior lo tenemos en Hispania, donde las persecuciones musulmanas afectaron a muchas personas, entre ellas, al gran filosofo judío Moisés Maimonides, conocido también como Rambam (contraccion de Rabi Moises ben Maimon; en árabe, Abu Amram Musa ben Maimum ibn Abdallah). Maimonides nació en Córdoba en 1135 y tuvo que huir a El Cairo con toda su familia. Además, tras la caída del califato de Damasco, en el ano 750, y el triunfo de los abasíes de Bagdad rivales de los omeyas, la apacible existencia de las comunidades cristianas de Oriente se torno muy problemática; los abasíes eran bastante menos tolerantes que sus antecesores.

Con el resurgimiento del poder militar bizantino a mediados del siglo X, que reconquisto para la cristiandad amplias zonas de Asia Menor, se estableció un cierto equilibrio en la zona.

El temor a represalias bizantinas sobre los musulmanes que poblaban los territorios reconquistados permitió que los cristianos de Palestina bajo dominio musulmán conservaran, en cierta medida, su antiguo estatus de protegidos.

Mas adelante, Jerusalén y Palestina quedaron en poder de los califas fatimíes, que desataron un periodo de persecuciones contra judíos y cristianos.

En cierta medida, el siglo XI se caracterizo por la ausencia de graves enfrentamientos y los cristianos de Palestina  con relativa tranquilidad. Las autoridades musulmanas

eran conscientes de la atenta vigilancia que el emperador de Bizancio mantenía sobre sus hermanos cristianos en Tierra Santa.

En este clima de paz y tranquilidad, la bonanza económica no tardaría en propiciar un creciente intercambio comercial con los reinos cristianos de Occidente. En este momento comienzan también a llegar numerosos peregrinos a Tierra Santa. Este peregrinaje se había interrumpido tras la conquista musulmana de Palestina y Siria, entre los anos 634 y 644.

La Cruzada de Occidente

La penetración de los pueblos germanos en España se había iniciado hacia el año 409. Llegaron varias oleadas, pero solo los suevos perduraron durante cierto tiempo en tierras hispanas; estos grupos se establecieron en la Gallaetia (Galicia).

Con la caída del Imperio Romano, en el siglo IV de nuestra era, las tribus germanas del norte de Europa invaden sus territorios.

Los visigodos ocuparan entonces la practica totalidad de la antigua provincia imperial de Hispania, configurada como tal tras la segunda guerra púnica que enfrento a romanos y cartagineses.

Los visigodos, cristianos arrianos acaudillados por Ataulfo, establecerán la capital de su reino en Barcelona (415). La antigua colonia Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino fue fundada por los romanos en el siglo I a.C. alrededor del mons Taber, sobre un antiguo asentamiento ibérico anterior (Barke-no). Sin embargo, pronto la capital del reino visigodo de Hispania fue trasladada al interior de la Peninsula, a la milenaria Toletum (Toledo). El topónimo Cataluña, por tanto, derivaría de Gotholunia oGothland (tierra de los godos). (Tal vez convenga apuntar aquí que las corrientes románticas del siglo XIX entroncaron esos territorios legendarios con el mito del Santo Grial).

En el III Concilio de Toledo del ano 589, el monarca visigodo Recaredo se convierte al catolicismo. Algunos historiadores consideran que este hecho tuvo especial importancia para consolidar la conciencia de unidad nacional. Con Recaredo, los hispano-visigodos renuncian a la herejía arriana y el gran grupo de población hispanorromana se incorpora a la vida activa del reino.

Dos siglos después, el aliento profético de Mahoma imprime a la nueva religión una dinámica expansionista; la vocación guerrera de los musulmanes estaba a medio camino entre el proselitismo religioso, las aspiraciones políticas y la dawah —predicación, invitación o llamamiento hacia el islam—.

La invasión musulmana de la península Ibérica esta íntimamente ligada a la extensión del poder sarraceno en el norte de África. La expansión comenzó con la ocupación de Egipto entre los anos 640 y 642, y, por tanto, la conquista de España es solo una fase mas de la expansión árabe.

Los visigodos, al parecer, habían oprimido desde antiguo a los judíos y muchos de ellos se habían refugiado en las costas del norte africano. Estos judíos exiliados hablaban de grandes riquezas en Hispania y la expectativa de suculentos botines en Sevilla o Toledo animo a los musulmanes a atravesar el estrecho de Gibraltar.

En su avance hacia el Atlántico, los musulmanes estaban capitaneados por el caudillo Musa ibn Nusayr (Muza), nacido en La Meca hacia 640 y, a la sazón, gobernador de Ifriqiya (Túnez) desde 708.

La aparente facilidad de la conquista de Hispania responde también a factores internos de la monarquía visigoda: los partidarios del noble visigodo Witiza pretendían apartar del trono al rey don Rodrigo. Lógicamente, Muza, el artífice de la conquista de África, no conquisto la plaza ceutí del conde don Julián, uno de los partidarios de Witiza. Y, según algunos historiadores, los hispano-visigodos perdieron la batalla inicial de julio de 711 contra los musulmanes por culpa de la traición de los witizanos. Según el historiador Ramon Menéndez Pidal, el rey Rodrigo no desconfió de sus nobles y concedió el mando de ambas alas de su ejercito a los dos hermanos de Witiza: Sisberto y Oppa. Pero estos ya habían pactado secretamente con Tarik, jefe del ejercito de los mawlas o bereberes y lugarteniente de Muza, y habían acordado abandonar su puesto una vez trabada la batalla a cambio de tres mil alquerias o villas. Los hijos de Witiza, efectivamente, obtuvieron lo pactado anos después (cfr. Crónica mozarabe de 754).

El avance islámico por tierras ibéricas fue rápido e imparable. Entre otras razones, porque las guerras intestinas de los siglos precedentes habían debilitado enormemente la monarquía electiva hispano-visigoda; de hecho, el reino de Hispania no estaba en disposición de resistir ningún tipo de amenaza medianamente organizada.

Solo algunos visigodos se atrincheraron en el muro natural de los Picos de Europa, en la cornisa cantábrica, dispuestos a resistir la invasión musulmana. La tradición refiere que en aquellos escarpados montes se nombro caudillo de la resistencia al noble visigodo don Pelayo. La rebeldía de los astures, concentrada en una región montañosa de difícil acceso y muy alejada de Córdoba —capital del nuevo reino islámico de Al Ándalus—,no preocupo en ningún momento a los valíes o gobernadores árabes, que nada hicieron en un principio por someterla.

Este núcleo de resistencia cristiana estaba compuesto en su mayor parte por nobles visigodos, además de algunos aborígenes (descendientes de las tribus celtiberas e hispanorromanos en menor medida). Su primera victoria esta envuelta en la leyenda.

El lugar se localiza en Covadonga y la fecha es difícil de precisar. Algunos historiadores la sitúan en el ano 718; otros, en cambio, siguiendo la tesis mas plausible del historiador Claudio Sánchez-Albornoz, sostienen que esa victoria no se produjo probablemente hasta el ano 722.

De la batalla de Covadonga hay dos versiones: la cristiana y la musulmana. El siguiente párrafo pertenece a la Crónica árabe de Al Maxqqari:

En tiempo de Ambasa se levanto en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo […]. Los musulmanes los sitiaron y los fueron matando, pero […] la situación de los musulmanes llego a ser penosa y al cabo les despreciaron diciendo:

“Treinta asnos salvajes, .que daño pueden hacernos?”.

A partir de ese momento comienza la llamada Reconquista.

Los territorios recuperados se organizaban en reinos conforme a la política feudal característica de la Edad Media hispánica: los territorios se dividían entre los herederos o se reunían mediante alianzas matrimoniales. Los reinos cristianos se entregaron con frecuencia a guerras, generalmente por razones dinásticas y territoriales,  y algunas veces se aliaron contra el invasor musulmán.

La Orden del Temple aparece por vez primera en Occidente el 19 de marzo de 1128, diez meses antes del Concilio de Troyes, en el que la Orden recibiría la Regla y seria oficialmente constituida.

En esa fecha, la reina dona Teresa de Portugal otorga al templario Raimundo Bernardo el castillo de Soure, con todas sus rentas y pertrechos. La ceremonia de donación de Soure se celebro en la ciudad de Braga y en ella estuvo presente el rey de León, don

Alfonso VII el Emperador. (Alfonso VII fue coronado emperador siete anos después en la ciudad de León; gobernaba los Reinos de León y Castilla tras la muerte de su madre, la reina dona Urraca, en 1126). Este seria el primer contacto del futuro emperador, gran impulsor de la Reconquista, con la Orden del Temple.

La Reconquista se prolongo hasta el ano 1492, en que los Reyes Católicos tomaron el ultimo reducto musulmán en España: el Reino de Granada, tras la rendición de su rey Muley Baaudili (Boabdil el Chico).

Peregrinos a Tierra Santa y la Caída del Imperio Bizantino

El rey de los francos y emperador de los romanos, Carlomagno (742-814), y el califa Harun al Rashid (786-809) mantenían buenas relaciones y ello propicio un incremento notable de

peregrinos deseosos de acudir a Jerusalén. La consecuencia inmediata de esta afluencia de fieles es el establecimiento de hospederías en distintos lugares de Tierra Santa. Sin embargo, la progresiva aparición de piratas musulmanes en Oriente interrumpió una vez mas la corriente de peregrinación cristiana a Jerusalén. Además, las incursiones escandinavas en el Mediterráneo perturbaron la seguridad de la navegación.

Las peregrinaciones por mar se reanudaron hacia el año 960, cuando los piratas musulmanes perdieron sus bases en Italia y el sur de Francia, así como la isla de Creta, que cayo bajo poder bizantino. También comienzan a llegar peregrinos vía terrestre, a principios del siglo XI; ello fue posible gracias a la conversión al cristianismo de los monarcas húngaros y la conquista de la península balcánica por los bizantinos. Ahora la ruta hasta la frontera con el islam era segura.

Mientras hubo estabilidad en la zona, gracias a la predisposición de Bizancio y de los musulmanes de Palestina, el comercio y el movimiento de peregrinos hacia Jerusalén fue posible, pero cuando el Imperio Bizantino sucumbe en el desastre de la batalla de Malazgirt (Manzikert, ano 1071) ante los turcomanos selyucidas tribus nómadas de Asia Central recién convertidas al islam, el caos politico se instala en Constantinopla, la capital de Bizancio.

Con el poder militar bizantino destruido, los turcos comienzan a invadir Anatolia y a ocupar y devastar Asia Menor, principal fuente de cereales, ganado, caballos y soldados del imperio. En este bélico e inestable escenario, el turco Atsiz ibn Abaq conquista Jerusalén en el mismo ano 1071, arrebatándosela a los musulmanes egipcios que la gobernaban. Las huestes

turcomanas ocupan entonces toda Palestina, hasta la fortaleza fronteriza de Ascalon. Ambos hechos, la caída de Bizancio y la conquista de Jerusalén, produjeron una gran conmoción entre los bizantinos, el Papado y los europeos. Las consecuencias inmediatas fueron doscientos años de enfrentamientos bélicos que se conocen con el nombre de cruzadas.

A pesar de que los fatimíes de Egipto intentaron reaccionar y recuperar el control de Palestina, este territorio y toda Siria quedaron bajo dominio turco a partir del ano 1079.

Ante el desorden reinante en Anatolia con pequeños tiranos locales implantando impuestos abusivos y saqueadores en los caminos, las peregrinaciones terrestres a Tierra Santa se volvieron tan peligrosas que terminaron prácticamente por desaparecer.

Y esto fue así aunque los nuevos señores de Palestina, los turcos, no mostraran en principio especial animosidad contra los cristianos. No obstante, a pesar del éxito inicial de los turcos selyucidas al retomar el control de Palestina, las continuas guerras con los cruzados irían mermando sus fuerzas.

Fuente: Codex Templi/Templespaña

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